Historias de miembros Mi puerta está abierta

Historias de miembros: Combatiendo la soledad no deseada

Una de las mejores cosas de trabajar para Nextdoor es tener la posibilidad de conocer personas increíbles, luchadoras y decididas. Una de ellas es Susana Sánchez, que precisamente ahora que hablamos de la soledad no deseada y nuestra campaña #MiPuertaEstáAbierta, viene a contarnos su historia. Susana nos demuestra que todos estamos en riesgo de sufrir de soledad, y nos muestra cómo en su caso, ha hecho para combatir esta situación. 

Paso la palabra a esta increíble mujer: 🦸‍♀️

«El pasado mes de enero de este año,  me diagnosticaron un cáncer de mama que por sus características y tamaño, he tenido que pasar por radioterapia, quimioterapia, mastectomía y vaciamiento ganglionar.

Mi objetivo no es detenerme en lo desagradable y traumático de esta experiencia, pero a propósito del tema de la “soledad no deseada”,  me he animado a dar testimonio y compartir mi vivencia en este espacio promovido por Nextdoor, porque tan importante es sensibilizar sobre esta enfermedad que actualmente la tienen 1 de cada 8 mujeres en España, como de promover un mensaje realista pero positivo, porque hay salida, y hay formas de minimizar la sensación y sentimientos de soledad y aislamiento que se experimenta en el proceso de combatir la enfermedad, los efectos secundarios del tratamiento y posterior operación.

Es cierto, que sientes que tu vida se para y por muy acompañada que estés por tu familia, seres queridos y amigos, de pronto te sientes apartada de esa vida a la que estás acostumbrada, con una dinámica distinta del resto de tu entorno, pasas muchos días sola en tu casa, encontrándote mal, sin  trabajar, y con un cambio radical de tu imagen por los efectos de la quimioterapia que si no eres capaz de relativizar (yo si lo hice), puede hacerte sentir más sola todavía.

Yo nunca he ocultado mi proceso, compartirlo en redes sociales hasta ahora no lo había hecho, es la primera vez. Ha sido un paso más, que he meditado antes de hacerlo. Me lo tomo como una re-afirmación personal, una forma de dar valor a todo lo he aprendido, y una forma de inspirar o compartir inquietudes con otras mujeres que estén pasando por los mismo, o lo han pasado, o personas que estén sufriendo por situaciones de soledad no deseada. No ocultarlo significa, no vivir encerrado en uno/a mismo/a,  contarlo abiertamente, sin que esto suponga estar todo el día hablando de ello, porque puede ser contraproducente. Por ejemplo, el mero hecho de ir a la farmacia del barrio y que conozcan tu situación, te sientes más acompañada en el proceso. Hablo de la farmacia porque me ha tocado ir muchas veces, pero puede ser la cafetería habitual, la frutería, la tienda de ropa, etc.

Entablar relaciones en tu barrio, ayuda mucho cuando no tienes una rutina laboral entre semana.

Si tienes hijos, las mamás del cole te pueden ayudar en esos momentos en los que no puedes ir a recoger a tu hijo al colegio por los efectos devastadores de la quimioterapia y demás.

Puedes coger el hábito de tomarte un café con las que están disponibles entre semana, una manera más de sentirte acompañada.

Otra cosa que yo he hecho es aprovechar a pasear mucho por mi barrio, he descubierto muchos sitios que no conocía, o no me había fijado antes y me ha mantenido distraída, hasta me he sentido útil, porque me han venido bien después o los he recomendado a otras personas.  He disfrutado de mi ciudad, algo que dejas de hacer cuando trabajas, de hecho, en la medida de lo posible, he seguido la pauta de comer un día a la semana con alguien, en un sitio agradable y especial, salvo cuando no ha sido posible.

Le he dado importancia a hacer la compra con tiempo, y de forma selectiva, para comer variado y saludable, y en casa le he dado más valor a las tareas cotidianas como cocinar, probando con recetas que nunca había hecho, aprendiendo más en la cocina.

Tener la casa ordenada y hacer algunos cambios de distribución, o decoración, es un recurso para combatir la sensación de soledad.  De hecho, otra rutina que he puesto en práctica es comprar flores de forma habitual. Es gratificante, y mi barrio está lleno de floristerías. Es cierto, que corres el riesgo de gastar pero qué más da en este momento de la vida!.

Siempre he realizado ejercicio físico, no hace falta hablar de sus beneficios, animar a todo el mundo a realizar ejercicio aconsejable para cada situación, e invertir en profesionales fisioterapeutas que te acompañen en la rehabilitación o en la recuperación y es también  un apoyo emocional. Yo sigo acudiendo al fisioterapeuta de vez en cuando y hago pilates.

Los deportes de grupo, también son una forma de combatir la soledad no deseada, en mi caso, pretendo volver a jugar al pádel y en Nextdoor puedes encontrar mucha gente que busca hacer ejercicio en compañía o deportes de equipo.

Además, he profundizado en el mindfulness, por mi trabajo, conozco un poco el tema y algo lo he practicado.  Requiere de tiempo y método, pero la filosofía que hay detrás es vivir en el aquí y ahora, es útil para concentrarte en el presente y que tu mente no se proyecte al pasado o al futuro de forma recurrente..

He seguido en contacto con mis amigos/as, y con mi familia directa o política,  normalizado la situación lo más posible, midiendo mi estado de ánimo y esfuerzos.   Los que tenemos hijos, tenemos una ventaja y es que los hijos dan trabajo pero llenan mucho!. Hablo de hijos pero pueden ser nietos, sobrinos o los hijos de amigos.

Otra forma de combatir la soledad no deseada es potenciar nuestra espiritualidad, al margen de creencias religiosas de cada uno, es un apoyo rezar, sólo/a y en grupo,  participando en actividades de misericordia, o retiros.

Se pueden hacer actividades de voluntariado, y precisamente Nextdoor promueve  acciones solidarias en nuestros barrios, o involucrarse en asociaciones, quizás una vivencia de soledad no deseada,  lleve a emprender nuevos caminos o a descubrir nuevos mundos.

Acabar diciendo que la soledad no deseada,  y sobre todo si se prolonga en el tiempo no es buena, pero sí tiene un aspecto positivo, nos permite conocernos más a nosotros mismos, reflexionar y crear mundos que antes no existían.  Se trata de darle la vuelta a esa situación de soledad no deseada y sacar el mejor partido, cuesta pero se consigue y si la persona a pesar de todo no es capaz, siempre puede acudir a profesionales especialistas, psicólogos, coaching etc.

Gracias a Nextdoor como he comentado, puedes conocer a gente en tu barrio u otros de Madrid con tus mismas inquietudes o aficiones: jugar al padel, salir a correr, practicar idiomas, salir al campo, etc.

Si te sientes solo/a, o prefieres realizar las actividades que te gustan en compañía,  o llevas poco tiempo en Madrid, o no trabajas, etc., basta con apuntarte a los grupos que se están creando o poner tu un aviso.

Tenemos que liberarnos de prejuicios en este sentido. Pongo ejemplos recientes personales: buscar mamás cuarentañeras con hijos de la misma edad que mi hijo, para que tenga más amigos para jugar en el barrio y unirme a un grupo de networking profesional que seguro será fructífero y ya está mereciendo la pena.»

¿Qué te ha parecido la historia de Susana? ¿Increíble, verdad? Si quieres contactarla, no dudes en visitar su perfil profesional, y recuerda dejarnos un comentario si tienes historias que contarnos. 👇

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